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"Aborto: comprender y actuar" por Carme Chacón

dilluns, 20 de gener del 2014 0 comentaris


Cuando me preguntan cómo nació mi vocación política me viene a la mente una frase de Hannah Arendt: "Lo que quiero es comprender". Comprender implica escuchar, dialogar, ponerse en el lugar del otro. 

Me incorporo al debate acerca de la reforma de la ley del aborto del ministro Gallardón movida justamente por esa necesidad de comprender. 

Y debo comenzar confesando que me resulta difícil entender una reforma que es rechazada por una abrumadora mayoría social; que ha provocado estupor en muchos sectores del propio PP y que crea angustia a prácticamente todas las mujeres. Se me hace cuesta arriba comprender una reforma que nos aleja de Europa; una reforma que ni siquiera satisface plenamente a aquellos a los que va dirigida: los sectores más integristas, que consideran este proyecto sólo un paso más en su lucha por el aborto cero.

Difícil resulta también entender que se derogue la ley actual, que ha reducido el número de abortos; una ley que evita los riesgos sanitarios del aborto tardío o clandestino y asegura una cierta equidad a las 110.000 mujeres que anualmente deciden interrumpir su embarazo. ¿Qué alternativa se ofrece al 90% de esas mujeres que según la Asociación de Clínicas Acreditadas quedarían fuera de la ley con la reforma? ¿Londres o Lisboa para quien pueda permitírselo y una clínica clandestina para las demás? 

Quiero comprender qué razones de peso motivan este gravísimo retroceso, pero no lo consigo. 

Desde el Gobierno del PP sostienen que su reforma recupera un consenso establecido con la despenalización de 1985 y roto con la ley socialista de plazos del 2010. Pero, como ha demostrado Amparo Rubiales, ese consenso nunca existió. La derecha española se opuso a aquella legislación de supuestos y desató una feroz campaña mediática y de protestas en la calle.

Tampoco puedo asumir que el propósito de la ley sea el declarado por el PP: "defender la vida". Es un argumento que ya fue desmontado en 1985 por el Tribunal Constitucional al afirmar que la vida del concebido no es un valor absoluto. Si fuera un valor absoluto, el aborto no podría autorizarse en ningún supuesto. ¿Por qué la ley debería defender la vida en unos casos y no en otros? 

Suponemos entonces que, al hablar de defensa de la vida, el ministro pretende congraciarse con la jerarquía eclesiástica. Pero lo hace cuando, desde el Vaticano, el papa Francisco está abriendo una nueva era de diálogo y de comprensión hacia los no católicos, con quienes declara la voluntad de "recorrer una parte del camino"; una renovación que presenta señales alentadoras de respeto a la modernidad ilustrada y a la conciencia individual. 

En mi esfuerzo por comprender, tan sólo encuentro una explicación que facilita el propio Gallardón. "Yo sí tendría un hijo con malformaciones graves", ha afirmado. Es una opción respetable, incluso admirable si expresa coherencia con sus creencias. 

Pero tropieza con un problema. Él nunca podría tomar esa decisión porque él carece de capacidad de gestación. A lo sumo podría alentar a una mujer a seguir adelante con la gestación en caso de malformaciones graves o podría esforzarse por disuadirla. Nunca podría decidir en su lugar, porque la legitimidad de esa decisión radica en la autonomía de la mujer, de cada mujer, para decidir sobre su cuerpo y sobre su vida. 

No voy a sumarme ni por asomo a los ataques personales que ha recibido el ministro Gallardón en las últimas semanas. Pero no puedo dejar de decirle que la única explicación que encuentro a su proyecto de ley es justamente esa: existen aún hombres que se creen con derecho a decidir sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Existen personas que se sienten con derecho a imponer sus convicciones morales minoritarias al conjunto de la sociedad sólo porque disponen de una holgada mayoría parlamentaria.

Cuando eso sucede, el camino ineludible para mujeres y hombres -lo mostró también Hannah Arendt- es actuar.

Seis millones de razones para la dimisión

dimecres, 1 de maig del 2013 0 comentaris


Artículo de Silvia Egea, es Abogada y Secretaria de Políticas de Igualdad, miembr@ de la CEF del PSC de L'Hospitalet.
Existen 6.202.700 de razones las mismas que personas en situación de desempleo que obligan al actual gobierno,y muy en concreto, a su presidente Mariano Rajoy a presentar su dimisión si algo de dignidad les queda.

Si la politica tiene como objetivo la transformación de la realidad y si de la comparecencia conjunta  el viernes pasado de la Vicepresidenta del gobierno, Soraya Sainz de Santamaria, del Ministro de Economia, de Guindos y de Hacienda, Montoro, lo que extraemos es que el gobierno del PP tira la toalla y abandona a su suerte a este país y a sus ciudadanos/as sin futuro ni esperanzas. Solo puede tener una respuesta que es la convocatoria de elecciones.

Esta es la Historia de un fracaso, de la incapacidad de dar alternativas al austericidio donde nos hayamos inmersos, de apostar por un modelo económico alternativo, invirtiendo en investigación o en energías alternativas, en obligar al exilio a una generación joven y muy bien preparada, enmascarandola como una gran oportunidad y no como un auténtico fracaso social al tirar a la basura toda la inversión económica dedicada a su formación académica.

Uno es heredero de si mismo y autor de sus errores, de improvisar, de privatizar sectores estratégicos, de desmantelar servicios esenciales, de flexibilizar el empleo sin conseguir que se creen nuevos puestos de trabajo, de endeudar al Estado sin generar riqueza, sin tener una estrategia, sin poner el foco en el fraude fiscal o sin pedir responsabilidades penales a los gestores de las entidades bancarias que generaron ese gran agujero. De amparar en su estructura a presuntos corruptos contribuyendo de ese modo al embrutecimiento de la vida pública.

A grandes retos son imprescindibles grandes estadistas o bien amplios pactos ante situaciones tan extraordinarias  o ambas cosas por supuesto...por ello, creo que no debería ser descartable en estos momentos vista la irresponsabilidad de la derecha que nos gobierna y puesta la vista en las personas, en su bienestar y en su futuro, quizás seria positivo presentar una alternativa que englobara a todas las fuerzas progresistas y de izquierdasque planteara una alternativa que ampare a la gran mayoría de la sociedad y no gobierne exclusivamente para las grandes fortunas y los defraudadores fiscales. Que tenga la valentía y coraje de plantarse ante Merkel y la firmeza para ejecutar importantes reformas, por ejemplo, en la Administración pública, en dar transparencia a todos los niveles de la vida pública e institucional, en la reforma de la estructura y del modelo de Estado a fin de hacerlo más eficaz y sobretodo, a fin de que recupere la dignidad y la esperanza en el futuro.

Acabo con esta frase de Winston Churchill El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. 

Seguramente ahí han radicado nuestros males en la falta de sentido de Estado y en la incapacidad de asumir responsabilidades pero aún es posible rectificar.